jueves, 8 de diciembre de 2011

Eight days a week... I love you

He perdido a algunas personas muy queridas para mí. John es uno. Se fue hace muchos años un día como hoy. Le quería y todavía le quiero. Es algo inevitable y para siempre. Todos deberían hacerlo, aunque sea un poco, en estos tiempos liderados por auténticos indocumentados y chapuceros.
In memoriam.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/homenaje-lennon-2000-informe-semanal/353166/


lunes, 14 de noviembre de 2011

Podemos ser héroes

...
I
I can remember
Standing
By the wall
And the guns
Shot above our heads
And we kissed
As though nothing could fall
And the shame
Was on the other side
Oh we can beat them
For ever and ever
Then we can be Heroes
Just for one day
...

Heroes (David Bowie/Brian Eno 1977)

jueves, 6 de octubre de 2011

Adios a Steve





Un día triste. Se ha ido Steve Jobs, el único que supo poner en nuestras manos el lado humano de las máquinas y la tecnología.

martes, 13 de septiembre de 2011

Lecturas del Verano 2011


        Han sido muchos, quizá demasiados libros, podría llegar a admitirlo. Este verano del 2011, además de castigar al mundo con un sinnúmero de desagradables noticias que nos han amargado los despertares, también me ha proporcionado las condiciones adecuadas para dedicarle bastante tiempo a la lectura. No ha sido a costa de otros placeres, que va, simplemente han sido más horas a mi disposición.
        Me voy a limitar a hacer un breve comentario sobre los libros que han pasado por mis manos y mis ojos este verano, desde julio hasta mediados de Septiembre. El nivel medio ha sido bueno, excelente en algunos casos, ha habido suerte, pero la mejor manera de pasar página veraniega ante la llegada de un nuevo curso es quitándomelos todos de una tacada. Admito Ruegos y Preguntas al final para aclarar dudas. ;-) Procedo por orden cronológico de lectura.
        El ángel negro (2005): John Connolly/Tusquets. Porque los apunto en una libretita, si no ni me acordaba de éste. No recuerdo de qué iba. Suspense negro al por mayor, muy negro, creo. A lo mejor no era muy malo, pero no dejó marca. El siguiente.
        Knockemstiff. (2008): Donald Ray Pollock/Libros del Silencio. Tenía buenas referencias de este libro: editorial interesante, ópera prima del autor (Knockemstiff, USA, 1954), un conjunto de historias sobre la América profunda, abisal, en este pueblo del estado de Ohio, donde se cuentan aberraciones y otras ocupaciones de gente abyecta. Por supuesto, hay de eso, pero es un libro fantástico: se drogan, beben sin parar, la mayoría putas y sádicos, descerebrados de todo pelaje. Pero no agrede, o si lo hace es admisible, las historias tienen una capa de no sé qué, si tuviera más tiempo trataría de explicárselo para que me creyeran, que no te permite odiar a esa gente. Es curioso el paralelismo entre este libro y el Winesburg, Ohio de Sherwood Anderson. El cielo y el infierno están sólo a 200 Km. de distancia y en Ohio. El de Anderson es una obra maestra, éste no llega a eso, pero muy recomendable para gente desinhibida. No se asusten y léanlo.
        Crónicas marcianas (1950): Ray Bradbury/Minotauro. Qué voy a decir, un libro maravilloso que trata la ciencia ficción como sólo Bradbury lo sabe hacer. Siempre me ha jodido que una basura televisiva prostituyera este título. Pero aparte de eso, es un libro que hay que leer, por lo divino y lo humano que contiene.
        Dublinesca (2010): E. Vila-Matas/Seix Barral. Muy bueno, sobre todo, y una vez eliminado el montón de lectores a los que les asusta VM, para los apasionados a la Literatura (con L) y sus estructuras terrenales, la industria y todo eso (pre-digital).  Dice el narrador sobre Riba, el editor retirado protagonista: “Sueña con un día en el que la caída del hechizo del best-seller dé paso a la reaparición del lector con talento y se replanteen los términos del contrato moral entre autor y público… Cree que si se exige talento a un editor literario o a un escritor, debe exigírsele también al lector. Porque no hay que engañarse: el viaje de la lectura pasa muchas veces por terrenos difíciles que exigen capacidad de emoción inteligente, deseos de comprender al otro y de acercarse a un lenguaje distinto al de nuestras tiranías cotidianas…” Dios santo, es pura clarividencia. Vila-Matas es muy bueno.
        El aburrimiento, Lester (1996): Hipólito G. Navarro/Anaya & Mario Muchnik. Los de Páginas de Espuma me descubrieron este autor español de relatos. Empecé con El pez volador, una recopilación de algunos de sus cuentos editada por ellos, que me fascinó y me llevó a sus títulos sueltos. Es de los mejores cuentistas contemporáneos en español, un Cortázar de aquí. Y con mucha gracia. Este libro está descatalogado, pero se puede encontrar en las librerías, además de El pez volador, una recopilación de todos sus relatos, Los últimos percances en Seix Barral.
        Ceremonias (1968). Julio Cortázar/ Seix Barral. Edición del 68 de este volumen que agrupa Final del juego (1964) y Las armas secretas (1959). Se leen mejor los cuentos en libros pequeños que en grandes tochos recopilatorios. El contenido es el mismo, pero no el continente, que es muy importante. Estos cuentos leídos en los dos volúmenes de Alfaguara se leen peor que en éste, pruébenlo y me darán la razón. Por eso ahora busco estas ediciones antiguas o los libros sueltos. Este libro es insuperable en lo suyo; nadie, nadie hará nada mejor. Acabas un cuento y tu vida ha cambiado. Y además, te tienes que poner a darle vueltas a la cabeza, mucho. En línea con los que dice VM

jueves, 7 de julio de 2011

Días de ira - Jorge Volpi

        Páginas de Espuma, una de mis editoriales favoritas, edita Días de ira, Tres narraciones en tierra de nadie, que agrupa sendas obras del escritor mejicano Jorge Volpi. En la portada, junto al título, se dice "Cuentos" (lógico por otra parte, estamos si no en la mejor, una de las mejores editoriales cuentísticas), pero que el propio autor en un breve y lúcido ensayo pone en cuestión al plantearse las virtudes de la media distancia literaria y sus límites; ¿cuándo estamos ante un cuento largo, cuándo ante una novela corta? Estas breves páginas iniciales provocan al lector inquieto e inteligente, claro mercado objetivo de este autor, (no lo lean si no forman parte de él) una estimulante reflexión y lo acomoda para lo que viene. Y lo que viene es muy interesante.
        Se recopilan tres narraciones, A pesar del oscuro silencio (1993), Días de ira (1994) y El juego del Apocalipsis (2000). No conozco en profundidad la evolución de Volpi pero, con lo que aquí tenemos, se podría deducir una tendencia desde propuestas más profundas y metaliterarias hacia otras más pragmáticas y con un mayor peso del hilo argumental. No tiene porqué ser ésta la evolución creativa general de Volpi, repito, pero es lo que me sugiere la composición cronológica de este libro. Con ello también quiero decir que al principio se requiere mayor esfuerzo lector y de concentración para entender la historia, exigencia que de alguna manera disminuye según se avanza de narración. Comienzos complicados pero que, como ya he dicho, al lector inquieto e inteligente, dispuesto a releer algunas partes ya leídas porque, de repente, se ha perdido en los vericuetos argumentales, no le supondrá sino el disfrute de historias bellas y bien diseñadas.
        En A pesar del oscuro silencio, el autor, uno de los tres Jorges, a saber: autor, narrador y protagonista, juega con nosotros (Jorges y no Jorges) para contar el extravagante final de Jorge Cuesta, poeta mexicano que terminó su última obra justo antes de ingresar en el manicomio, emascularse (sí, contarse los huevos) y suicidarse. Se urde un hilo enrevesado a modo de cadena de ADN que nos acerca e este personaje, a sus relaciones y contradicciones, con profusas alusiones filosóficas, de tal manera que no tiene uno del todo claro quién es quién, y esto agrada a los lectores inquietos e inteligentes.
        Días de ira cuenta, también de manera dúctilmente alambicada, la historia de un urólogo de vida asentada que se la complica con una excitante paciente cantante de jazz, (joder, con la fama que tiene el gremio, es que cómo no se da cuenta el pobre…) Hay cruces cortantes entre los planos de los protagonistas: la esposa, la hija pequeña, el amigo de la cantante; un despliegue erótico muy bien llevado que produce el efecto buscado; un libro que se escribe con lo que está pasando, ¿quién lo escribe?… Como les digo, un artificio asimétrico que dejar buen sabor de boca.
        El último cuento largo o novela corta es El juego del Apocalipsis. Esta sí es una narración más clásica en cuanto que no hay cesiones intensas al metadato sino una sucesión de circunstancias encadenadas que llevan a una pareja a recibir el nuevo milenio, el año 2000, a la isla de Patmos, en Grecia, en donde San Juan escribió el Apocalipsis. Sin duda, buen lugar para celebrar el fin del mundo, con Anticristo y todo. Se mezclan con un grupo de pintorescos turistas con personalidades muy peculiares que, aquí sí que la trama engancha a modo de Agatha Christie, lleva a un desenlace inesperado. O esperado, depende.
        En conclusión, un buen libro para lo que le gusta leer cosas que exigen cierto compromiso, pero a cambio de una reconfortante gratificación.