Hace años que compro libros con habitualidad, con habitualidad de verdad, como poco todas las semanas. Y me encanta comprar libros, es un acto precioso, gozoso es una palabra que lo describe bien. ¡Qué ratos en la Librería Rumor! Con anterioridad me pasaba lo mismo con los discos, con los CDs, que los compraba con pasión. Aquello murió, ya no compro CDs, ya sólo los cuido con primor de la soberbia del todopoderoso Ipod, nunca lo hubiera creído. Pero no ocurrirá lo mismo con los libros, lo de los libros es distinto a los discos.