Mostrando entradas con la etiqueta Silencio. Se lee: reseñas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Silencio. Se lee: reseñas. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de septiembre de 2011

Lecturas del Verano 2011


        Han sido muchos, quizá demasiados libros, podría llegar a admitirlo. Este verano del 2011, además de castigar al mundo con un sinnúmero de desagradables noticias que nos han amargado los despertares, también me ha proporcionado las condiciones adecuadas para dedicarle bastante tiempo a la lectura. No ha sido a costa de otros placeres, que va, simplemente han sido más horas a mi disposición.
        Me voy a limitar a hacer un breve comentario sobre los libros que han pasado por mis manos y mis ojos este verano, desde julio hasta mediados de Septiembre. El nivel medio ha sido bueno, excelente en algunos casos, ha habido suerte, pero la mejor manera de pasar página veraniega ante la llegada de un nuevo curso es quitándomelos todos de una tacada. Admito Ruegos y Preguntas al final para aclarar dudas. ;-) Procedo por orden cronológico de lectura.
        El ángel negro (2005): John Connolly/Tusquets. Porque los apunto en una libretita, si no ni me acordaba de éste. No recuerdo de qué iba. Suspense negro al por mayor, muy negro, creo. A lo mejor no era muy malo, pero no dejó marca. El siguiente.
        Knockemstiff. (2008): Donald Ray Pollock/Libros del Silencio. Tenía buenas referencias de este libro: editorial interesante, ópera prima del autor (Knockemstiff, USA, 1954), un conjunto de historias sobre la América profunda, abisal, en este pueblo del estado de Ohio, donde se cuentan aberraciones y otras ocupaciones de gente abyecta. Por supuesto, hay de eso, pero es un libro fantástico: se drogan, beben sin parar, la mayoría putas y sádicos, descerebrados de todo pelaje. Pero no agrede, o si lo hace es admisible, las historias tienen una capa de no sé qué, si tuviera más tiempo trataría de explicárselo para que me creyeran, que no te permite odiar a esa gente. Es curioso el paralelismo entre este libro y el Winesburg, Ohio de Sherwood Anderson. El cielo y el infierno están sólo a 200 Km. de distancia y en Ohio. El de Anderson es una obra maestra, éste no llega a eso, pero muy recomendable para gente desinhibida. No se asusten y léanlo.
        Crónicas marcianas (1950): Ray Bradbury/Minotauro. Qué voy a decir, un libro maravilloso que trata la ciencia ficción como sólo Bradbury lo sabe hacer. Siempre me ha jodido que una basura televisiva prostituyera este título. Pero aparte de eso, es un libro que hay que leer, por lo divino y lo humano que contiene.
        Dublinesca (2010): E. Vila-Matas/Seix Barral. Muy bueno, sobre todo, y una vez eliminado el montón de lectores a los que les asusta VM, para los apasionados a la Literatura (con L) y sus estructuras terrenales, la industria y todo eso (pre-digital).  Dice el narrador sobre Riba, el editor retirado protagonista: “Sueña con un día en el que la caída del hechizo del best-seller dé paso a la reaparición del lector con talento y se replanteen los términos del contrato moral entre autor y público… Cree que si se exige talento a un editor literario o a un escritor, debe exigírsele también al lector. Porque no hay que engañarse: el viaje de la lectura pasa muchas veces por terrenos difíciles que exigen capacidad de emoción inteligente, deseos de comprender al otro y de acercarse a un lenguaje distinto al de nuestras tiranías cotidianas…” Dios santo, es pura clarividencia. Vila-Matas es muy bueno.
        El aburrimiento, Lester (1996): Hipólito G. Navarro/Anaya & Mario Muchnik. Los de Páginas de Espuma me descubrieron este autor español de relatos. Empecé con El pez volador, una recopilación de algunos de sus cuentos editada por ellos, que me fascinó y me llevó a sus títulos sueltos. Es de los mejores cuentistas contemporáneos en español, un Cortázar de aquí. Y con mucha gracia. Este libro está descatalogado, pero se puede encontrar en las librerías, además de El pez volador, una recopilación de todos sus relatos, Los últimos percances en Seix Barral.
        Ceremonias (1968). Julio Cortázar/ Seix Barral. Edición del 68 de este volumen que agrupa Final del juego (1964) y Las armas secretas (1959). Se leen mejor los cuentos en libros pequeños que en grandes tochos recopilatorios. El contenido es el mismo, pero no el continente, que es muy importante. Estos cuentos leídos en los dos volúmenes de Alfaguara se leen peor que en éste, pruébenlo y me darán la razón. Por eso ahora busco estas ediciones antiguas o los libros sueltos. Este libro es insuperable en lo suyo; nadie, nadie hará nada mejor. Acabas un cuento y tu vida ha cambiado. Y además, te tienes que poner a darle vueltas a la cabeza, mucho. En línea con los que dice VM

jueves, 7 de julio de 2011

Días de ira - Jorge Volpi

        Páginas de Espuma, una de mis editoriales favoritas, edita Días de ira, Tres narraciones en tierra de nadie, que agrupa sendas obras del escritor mejicano Jorge Volpi. En la portada, junto al título, se dice "Cuentos" (lógico por otra parte, estamos si no en la mejor, una de las mejores editoriales cuentísticas), pero que el propio autor en un breve y lúcido ensayo pone en cuestión al plantearse las virtudes de la media distancia literaria y sus límites; ¿cuándo estamos ante un cuento largo, cuándo ante una novela corta? Estas breves páginas iniciales provocan al lector inquieto e inteligente, claro mercado objetivo de este autor, (no lo lean si no forman parte de él) una estimulante reflexión y lo acomoda para lo que viene. Y lo que viene es muy interesante.
        Se recopilan tres narraciones, A pesar del oscuro silencio (1993), Días de ira (1994) y El juego del Apocalipsis (2000). No conozco en profundidad la evolución de Volpi pero, con lo que aquí tenemos, se podría deducir una tendencia desde propuestas más profundas y metaliterarias hacia otras más pragmáticas y con un mayor peso del hilo argumental. No tiene porqué ser ésta la evolución creativa general de Volpi, repito, pero es lo que me sugiere la composición cronológica de este libro. Con ello también quiero decir que al principio se requiere mayor esfuerzo lector y de concentración para entender la historia, exigencia que de alguna manera disminuye según se avanza de narración. Comienzos complicados pero que, como ya he dicho, al lector inquieto e inteligente, dispuesto a releer algunas partes ya leídas porque, de repente, se ha perdido en los vericuetos argumentales, no le supondrá sino el disfrute de historias bellas y bien diseñadas.
        En A pesar del oscuro silencio, el autor, uno de los tres Jorges, a saber: autor, narrador y protagonista, juega con nosotros (Jorges y no Jorges) para contar el extravagante final de Jorge Cuesta, poeta mexicano que terminó su última obra justo antes de ingresar en el manicomio, emascularse (sí, contarse los huevos) y suicidarse. Se urde un hilo enrevesado a modo de cadena de ADN que nos acerca e este personaje, a sus relaciones y contradicciones, con profusas alusiones filosóficas, de tal manera que no tiene uno del todo claro quién es quién, y esto agrada a los lectores inquietos e inteligentes.
        Días de ira cuenta, también de manera dúctilmente alambicada, la historia de un urólogo de vida asentada que se la complica con una excitante paciente cantante de jazz, (joder, con la fama que tiene el gremio, es que cómo no se da cuenta el pobre…) Hay cruces cortantes entre los planos de los protagonistas: la esposa, la hija pequeña, el amigo de la cantante; un despliegue erótico muy bien llevado que produce el efecto buscado; un libro que se escribe con lo que está pasando, ¿quién lo escribe?… Como les digo, un artificio asimétrico que dejar buen sabor de boca.
        El último cuento largo o novela corta es El juego del Apocalipsis. Esta sí es una narración más clásica en cuanto que no hay cesiones intensas al metadato sino una sucesión de circunstancias encadenadas que llevan a una pareja a recibir el nuevo milenio, el año 2000, a la isla de Patmos, en Grecia, en donde San Juan escribió el Apocalipsis. Sin duda, buen lugar para celebrar el fin del mundo, con Anticristo y todo. Se mezclan con un grupo de pintorescos turistas con personalidades muy peculiares que, aquí sí que la trama engancha a modo de Agatha Christie, lleva a un desenlace inesperado. O esperado, depende.
        En conclusión, un buen libro para lo que le gusta leer cosas que exigen cierto compromiso, pero a cambio de una reconfortante gratificación.

martes, 28 de junio de 2011

Markéta Lazarová - Vladislav Vancura

        El pasado Día del Libro en Madrid acudí a la Librería Rafael Alberti a un encuentro de Enrique Vila-Matas con sus lectores. Me gustaría frecuentar más estos eventos que, por un lado, ponen cara y voz a los autores, algo siempre interesante aunque causa de algunos chascos (los escritores no son estrellas de cine) y, por otro, fomenta el disfrute de la librería como espacio de encuentro social entre afines, que, también, siempre es interesante para libreros y acosados grupúsculos minoritarios como nosotros.
        Aparte del encuentro con V-M, que es otra historia, (habla bajito y como muy calmado), procedí a la santa liturgia de buscar libros entre la inmensidad de lo propuesto en las mesas. Es un acto muy cercano al hurgar, casi hociquear, remueves y recolocas sin un afán definido pero teniendo claro que algo interesante va a aparecer. Así era que, literalmente oculto entre jugosas alternativas, no sé aún porqué, vi este libro, mejor dicho, una pila de libros de esta editorial, Contraseña, ¿y estos tíos?, el segundo de los cuales era el que nos ocupa. Libros pequeños, pero que pesan, con una bella portada, libros que parece que están enseñados a prolongar la voz del editor llamándote para que le prestes atención. Markéta Lazarová. Según lo cogí y lo ojeé me gustó. Y me place  arriesgar con las nuevas editoriales que ofrecen un producto bien elaborado. El autor, Vladislav Vancuna; ni idea, pero vivió y sufrió la primera mitad del XX, en la región de Bohemia (que si caída del Imperio Austro-húngaro, Viena, Praga, entreguerras,...). Me encanta, me apasiona el rollo Joseph Roth.
        Este hombre fue conocido, además de por sus obras literarias, como símbolo popular de rebeldía ante la invasión de los nazis; cómo no, se lo cargaron, acabaron con él, fue fusilado por la SS en 1942. Ya sólo por eso, por ser un escritor de renombre indignado y sublevado ante lo que se le venía encima, y ser éste un espécimen extinguido en la civilización actual (los de renombre, los otros no lo sé, es posible que no), por lo menos de la fauna ibérica, me provocó una clara empatía. Después de rebuscar por ahí volví a él. Y eso que el texto de la contraportada me echaba un poco para atrás, al dejar claro que se trata de una novela histórica, ¡vaya por dios, si son todas iguales!, no las leo. Pero el instinto es el instinto.
        En efecto, es una novela histórica, oído a todos los aficionados al género, pues trata de aventuras de héroes y villanos en la Edad Media centroeuropea, pero el autor aplica un tratamiento peculiar a su obra que la hace diferente de lo convencional.

lunes, 9 de mayo de 2011

Vidas prometidas - Guillermo Busutil

        Hace muchos años que leo. Que leo Literatura. De lo otro más, antes, y quiero entender que en los últimos, no sé, 6-7 años, buena literatura. Porque, más allá del respetable derecho de cada cual a leer lo que le apetezca, existe la buena literatura. Y además hay otras cosas.
        Hace tiempo apunté en mi cuadernito verde una frase de Aldous Huxley que comparto con entusiasmo: “La lectura no deriva de leer libros, sino de leer exhaustiva e intensamente buenos libros”. Cierto. La lectura es siempre, no ocurre con la música por ejemplo, un esfuerzo físico e intelectual activo de concentración, por eso es minoritario. Y cuando uno lo hace y atiende a lo que dice Huxley, es como todo, va aprendiendo: aprende a seleccionar, a intuir dónde se esconde algo bueno, se arriesga, practica el prueba y error, y así, todo untado con las afinidades personales que son irrenunciables se define y pule el perfil literario de cada uno.
        Como consecuencia de esto, también es ley de vida que con el paso del tiempo uno mira atrás y puede comprobar que ha evolucionado, que entiende y le gustan cosas que hace años ni osaría acercarse a ellas, y es otra recompensa más del esfuerzo que comentaba antes. Buscando de nuevo un paralelismo en la música, me encanta hacerlos, debes empezar con la ópera “fácil”, un disco de arias de Pavarotti o una Traviata de Verdi, por ejemplo, y si te esfuerzas en avanzar, a veces es difícil pero no hay otra manera, después de algunas etapas intermedias, llegarás a disfrutar las, en principio, insufribles óperas de Strauss o incluso Alban Berg (esto sí que es realmente difícil, lo admito).
        Esta introducción me sirve para defender que el esfuerzo que requiere la lectura inteligente siempre tiene recompensas, y una de ellas es llegar a nuevos destinos, que no la tienen otro tipo de lecturas. Y así llegué yo al cuento, al relato. Y, entre otros, a este libro.

miércoles, 13 de abril de 2011

Chéjov comentado

        Acometer una reseña literaria de un libro de cuentos de Chéjov tiene, para alguien como yo, algo de insensato, y además me temo que es de escaso rédito bloguero, entre otras cosas porque se mezclaría tras una posible búsqueda en Google en la página 258, como poquísimo, entre centenares de sesudas referencias al autor; algo parecido a hacer una reseña teológica del Nuevo Testamento u otra musical del Abbey Road, ¡qué vas a decir que no esté trillado y que aporte algo nuevo! Parto de esta premisa. Sin embargo, la peculiaridad de este libro publicado por Nevsky Prospect me permite una modesta aproximación a ello. No me tomaré a la tremenda lo del Google.
        Chéjov comentado nos presenta una colección de 16 cuentos del médico ruso, hasta aquí nada nuevo. No se trata de un grandes éxitos, hay de todo, pero además de la calidad que se le supone aporta dos características peculiares y diferenciadoras: cada uno de los cuentos es seguido por un comentario pertinente por parte de un afortunado colega del viejo maestro y además, la obra se presenta en la forma de un libro soberbiamente editado por Sergi Bellver.

El capote - Nikolái Gógol

La editorial Nórdica ha conseguido desarrollar con éxito su colección Ilustrados, en línea con el vigente afán editorial independiente de proporcionar un complemento emocional y estético  (no quiero decir “valor añadido”, que suena a mercadotecnia muy manida) al libro-objeto, identificando como mercado objetivo (aquí sí pega la mercadotecnia, al fin y al cabo una editorial es un negocio) a aquellos que nos mueve también dicho componente emocional cuando tocamos estos artilugios. El éxito de la colección se traduce en un número ya considerable de títulos muy interesantes, hoy mismo recibo una información sobre un nuevo lanzamiento, y eso que tienen un precio superior a la media. Por mis manos han pasado ya Wakefield (Hawthorne), Bartleby, el escribiente (Melville) y El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (Stevenson), todos fantásticos. Con este último se puede hacer una comparación práctica entre la relación con un libro-libro, en papel, y un e-book, digital; en la web de la editorial está disponible de manera gratuita el fichero en formato epub para leerlo en un Pc y en lectores digitales. Como el día y la noche. Pero bueno, eso es otra guerra.
Nikolái Gógol es otro de los escritores rusos que no son muy conocidos por estos lares pero que cuando te los encuentras te llevas una grata sorpresa. Ahora están “aflorando” muchos: hace un par de meses leí Caoba de Boris Pilniak, de la editorial Veintisiete letras y es una maravilla; algo similar ocurre con algunos libros de la editorial Nevsky Prospects.
Nikolái nació en 1809, en lo que hoy es Ucrania. Trató de labrarse una carrera  burocrática en la corte del Zar, pero sin éxito, por lo que terminó desarrollando su verdadera vocación, escribir, afortunadamente para todos. Muchas de sus obras tienen un marcado contenido histórico y satírico/crítico de su sociedad y algunas de ellas han servido de fuente de inspiración a grandes músicos un siglo después, como  Janacek (Taras Bulba) y Shostakovich (La nariz).
En El capote, Gógol nos presenta a Akaki Akákievich Bashmachkin, un personaje realmente conmovedor y digno de compasión, que también ha sido referencia para otros grandes personajes literarios posteriores quizá más famosos que él pero igual de atribulados: Bartleby el escribiente (Herman Melville) y Gregor Samsa (Kafka). 

miércoles, 23 de marzo de 2011

¡Indignaos! - Stéphane Hessel

Ed. Destino
No he podido resistirme a comprar ¡Indignaos! El tema es tan afín a mi forma de pensar que ha sido visto y no visto, aunque mis expectativas no eran muy halagüeñas. Y su precio es, en términos absolutos, barato (aunque luego hablaré un poco más del precio).
Es un pequeño documento en el que Hessel, ya con 93 años, lo que le permite haber pertenecido a la Resistencia francesa y ser uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reclama a la juventud que tome una posición frente a lo que todos vemos que ocurre a nuestro alrededor, dejando de ser indiferente y pasando a ser insurrectos pacíficos.  José Luis Sampedro prologa el libro. La Vieja Guardia. Vale.
Es algo de lo que muchos nos pondríamos a hablar y escribir y no acabaríamos, ya que estamos realmente indignados, pero yo no lo voy a hacer. Léanlo en el librito. Si es por los 5€, pueden ir a la librería, lo cogen, lo leen en 10 minutos y lo dejan en su sitio de nuevo. Es broma, es lo que le faltaba a los pobres libreros…
Tiene más razón que un santo Stéphane Hessel, pero es más de lo mismo, es bastante decepcionante. Además, y esto es opinión personal, no tengo claro que la juventud a la que se dirige este hombre, en general me refiero, tenga intención de hacer lo que le pide, y eso que ellos no tienen toda la culpa. Mejor creo yo que harían en indignarse los notanjóvenes (30s y 40s) pero que realmente son el músculo de la sociedad, los que tienen la fortuna de trabajar, y no todos, los que pueden influir de manera más rápida en cómo van las cosas para deshacerse de los que mandan, hacer las cosas de otra manera y volver a la senda adecuada. Ellos, nosotros, yo, tenemos hijos y nos debemos hacer una idea de lo lamentable de la situación que les vamos a dejar. Y ya no estaremos aquí para sacarles las castañas del fuego, si es que pudiéramos. Pero me temo que tampoco...
Por incluir algo, me gusta lo del final. Apela a “una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen otro horizonte para nuestra juventud que el del consumo de masas, el desprecio hacia los más débiles y hacia la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos”. Bella frase.
Y ahora, los medios de comunicación de masas ya no son solo los medios de comunicación de masas de siempre, la tecnología hace que también lo sean los partidos políticos, las empresas, los gobiernos, los equipos de fútbol, las estrellas del rock, yo qué sé.
El otro día Hessel estuvo en un encuentro digital en la web de El Mundo. Me llama la atención que en muchas de las escasas preguntas que le hicieron, (es curioso, ¿el periódico impuso un límite o tan poco interés ha despertado en la masa lectora de dicho medio?) le dicen que sí, que están de acuerdo, pero que qué podemos hacer para demostrar nuestra indignación. Pues si un anciano de 93 años, por mucho CV que tenga, nos va a decir qué hacer para cargarnos al poder establecido, además de triste, sin duda denota la falta de capacidad de reacción en la que está acomodada la juventud, la sociedad o como lo queramos llamar. Triste, muy triste.
En cuanto a lo del precio. Atención. ¿Por qué un librito que publicado por una pequeña editorial cuesta en su país de origen, Francia, 3€, tiene en España, ¡Editorial Destino!, un precio de 5€?, ¿el prólogo?, ¿el coste de la traducción de poco más de 30 páginas?, ¡no me jodas! ¡Un robo! Nada, como siempre, aquí haciendo dinero. Yo no entiendo cómo el que propugna la indignación no está indignado.
¿Ves?, ya he hablado más de lo que pensaba.

martes, 22 de marzo de 2011

Nocilla Dream - A. Fernández Mallo

Ed. Candaya
Atraído por las turbulencias blogueras que provoca desde su aparición, he iniciado por fin la lectura del Proyecto Nocilla, obviamente por su 1ª parte, Nocilla Dream.
Para empezar, y quizá algunos no me entiendan, me da “buen rollo” que se trate de un autor nacido en los 60s, es decir, que para tratarse de una más o menos revolución no estemos ante un jovencito talentoso, contra los que no tengo nada, pero que sabes de antemano que está ya en otra onda. Agustín Fernández Mallo es de mi generación más o menos, por lo que algo compartiremos.
Me incomoda un poco hablar de este libro, primero porque llego tarde a él, 3 ó 4 años son muchos en este mundo de hoy, y porque mucha gente, más o menos sabia, ya lo ha hecho y desde todas las posiciones: técnica-sesuda, progre-modelna, clasicona, a favor, otras no tanto, de todo. Pero bueno, desde aquí, desde este atril que clama en el desierto, nadie me impide dar mi opinión.
También debo reconocer que mi retraso en esta lectura es debido fundamentalmente a que la inmensa mayoría de las referencias que me llegaban (en los cada vez más trasnochados suplementos literarios y en montones de blogs) se batían sobre cómo está elaborado, su estructura, la fragmentación, el rizoma, etc., quedando en segundo plano el análisis de la calidad literaria intrínseca del libro. Creo que es ya un movimiento reflejo, pero con esta avalancha de sobreinformación, cuando te encuentras con algo cuya forma brilla más que el contenido hay que prevenirse, suena a pluf comercial, pura moda, y como hay tanto bueno por leer, lo vas dejando, lo vas dejando; seguro que se pierde algo realmente bueno, pero son riesgos de la desmesura.  Como además ha levantado controversias tan intensas, me he formado la idea de que este proyecto, para determinado sector literario y cultural, se aupaba como la ansiada ruptura con lo anterior, como algo nuevo frente a lo clásico, y uno ya está harto de rupturismos porque sí.
Mi retraso en el análisis, sin embargo, me aporta una ventaja, la de ver el poso en el fondo del vaso, pasada ya la turbulencia, y me doy cuenta que el mundo sigue más o menos como estaba. Pero ha sido interesante.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Mujeres - Mihail Sebastian

Ed. Impedimenta
De nuevo, gracias a una “pequeña editorial independiente”, y amparándome en buenas experiencias anteriores con ella, tengo la suerte de acceder a un muy buen escritor que, de otro modo, dejado todo en manos de los poderosos, no habría sido posible.
En este caso, Impedimenta nos presenta Mujeres, la primera novela del rumano Mihail Sebastian, que tuvo la fortuna y también la desgracia de vivir en la Centroeuropa de primera mitad del S. XX, tan prolífica en excelencias como en vorágines demoledoras.
Con el libro en mis manos, prestado después de un buen uso, además de volver a valorar el preciosismo característico de la editorial, he observado el tributo a pagar por ello: el material y colores de la cubierta requieren un cariñoso cuidado en su manipulación, ya que se degrada de manera más rápida que un libro “normal”. Esto no es un problema, al contrario, me complace que un libro reclame cuidados para conservar su salud, para eso estamos, esto lo digo sobre todo para los dejaloslibrostiradosencualquiersitio que todos conocemos y tanto nos indignan.
Sebastian nació en 1907 a orillas del Danubio en Rumanía. Estudió Derecho y luego viajó a París, donde tuvo contacto con el ambiente literario. Volvió a su país y, a pesar de muchas circunstancias adversas, se quedó allí hasta su muerte, sufriendo, como el pobre Shostakovich en Rusia. Y es que su condición de judío le trajo mucho problemas, con los nazis, quiénes iban a ser. Después, con la llegada de los rusos vio un poco la luz, seguro que mal vista, pero un desgraciado accidente el mismo día en que iba a la Universidad a impartir su recuperada clase acabó con su vida. No me dejan de asombrar personajes como éste, que han tenido una vida llena de sinsabores y sufrimientos pero que luego transmiten en su arte unos sentimientos e ideas que no tienen nada que ver con aquello.

martes, 15 de marzo de 2011

Ardiente secreto - Stefan Zweig

Ed. Acantilado
Ya he reafirmado muchas veces mi pasión por Stefan Zweig, sea ésta otra ocasión para ello; no hay libro suyo que no me sorprenda favorablemente, y Ardiente secreto es otro ejemplo más.
Puedo admitir que para un lector ocasional, “no profesional”, una novela como ésta puede, a primera vista, provocar una reacción de rechazo como previsión ante algo así como un folletín decimonónico: nos encontramos en la época de finales del XIX, en Austria, periodo imperial por excelencia, palacios, fiestas, con sus aristócratas banales y damiselas sin enjundia, que hay que admitir que no se encuentra en ningún pedestal de modernidad.
Pero, como siempre, Zweig está por encima de todo esto y nos presenta una novela no solo con una construcción impecable y de una belleza de primer nivel sino también con un argumento sustancial con descripciones psicológicas que ya quisieran poder exponer muchos.
En este caso nos encontramos en un centro vacacional austríaco, (el Semmering, que cuenta con un ferrocarril montañés cuyo tramo está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco), con el típico barón joven, de buena facha, que parece que no tiene demasiadas aptitudes para la vida interior, contrariado por la falta de emociones y de alguna mujer con la que perder el tiempo y coquetear. Por supuesto, ésta aparece con su perfil clásico, sola, bella y recatada, con un marido demasiado ocupado en sus negocios, y acompañada por su hijo de 12 años.
Con estos elementos tan clásicos, Zweig elabora una trama que se aleja totalmente del folletín tradicional. Los protagonistas, cada uno desde su lado, van adquiriendo importancia y el lector puede empatizar con cada uno de ellos según sus gustos; ante unos hechos que podrían ser cotidianos, las actitudes de cada personaje no se detienen y muestran la genial capacidad del autor para la descripción emocional y psicológica de los mismos. A la tradicional fuerza de los papeles femeninos de Zweig, en esta pequeña novela se suman todos los demás:
-  El hijo, que padece la incomprensión e indefensión ante el mundo de los adultos pero muestra su capacidad de reacción ante ello. Nos encontramos con la dificultad del paso de la infancia a la adolescencia que todos hemos sufrido.
-  La madre, con su oculta pero evidente necesidad de salir de su cómodo y  gris mundo sin estímulos que, ante una chispa de emoción, casi pierde el control de lo que más quiere.
-  Una fantástica descripción de la figura del seductor, su indiferencia ante los sentimientos de la mujer que coloca en su punto de mira, todo en aras de conseguir una conquista más que le permita disfrutar de sus vacaciones.
En conclusión, otras 120 páginas maravillosas, de lectura adictiva, que mantiene al autor austríaco en lo más alto de mi personal podio literario.

martes, 8 de marzo de 2011

Castellio contra Calvino - Stefan Zweig

Editorial Acantilado
Desde que lo descubrí, hace ya tres años, Stefan Zweig es el escritor que lidera mis preferencias literarias, todavía no he encontrado a ningún otro que cuente las cosas como lo hace él. Y esto lo mantengo tanto en su faceta de escritor de novelas como en la de ensayos y biografías. Y este libro me reafirma en mi opinión.
En este caso el libro se centra en la polémica que surgió entre dos religiosos reformistas, Calvino (uno de los promotores de la Reforma) y Castellio (seguidor del cisma pero con objeciones), sobre todo a raíz del proceso y ejecución en la hoguera del Miguel Servet.
Muchos, a primera vista, podrán recelar de un libro como éste: editorial “rara y sesuda” (Acantilado) y en forma de ensayo ¡sobre religión!, un tema tan “ajeno” a los gustos y tendencias actuales. Pero, como siempre con Zweig, el resultado es muy distinto: la lectura es arrebatadora, con una textura preciosista pero diáfana, que nos empuja a conocer cómo eran los protagonistas, cómo fueron capaces de hacer lo que en el libro se dice.
En 1536 se instaura en Ginebra la religión reformada como la doctrina de la ciudad, del Estado, el único credo permitido. La responsabilidad inicial de ello es del predicador Farel, un fanático de pocas luces pero con mano de hierro. Él arrasa pero no levanta, él ha destruido la religión católica pero no puede construir el nuevo dogma. De eso se encargará Calvino, Jean Calvin, que pasaba por allí. Calvino, aunque todavía joven, ya era una autoridad indiscutible y en poco tiempo convence al Consejo de Ginebra haciéndose con el mando de todo, convirtiendo una república democrática en una dictadura teocrática.

sábado, 29 de mayo de 2010

Fahrenheit 451 - Ray Bradbury

Editorial Minotauro
¿Que no has leído Fahrenheit 451?, ¡si es un clásico de la Ciencia Ficción! me dijeron.
Esta fue la última de las razones que me llevaron a leer este libro. Fue el empujón que necesitaba para adelantarla en la cola de lecturas pendientes, ya que la mejor referencia la tenía de quién es su autor, Ray Bradbury, y de sus relatos. Son fantásticos; el primero que por casualidad cayó en mis manos, "La Sirena", ya me fascinó. Además, esta historia tiene puntos en común con nuestra actualidad cultural y social.
Pero volviendo al libro, ¿ciencia ficción? Encajaría por el hecho de que se desarrolla en un tiempo futuro indefinido y en una sociedad distinta, que sucede a la nuestra después de no se sabe qué varapalo planetario. Pero solo por eso. No creo que figure en las estanterías de los adictos puros al género, aquellos que buscan en estas historias una fuente de ocio y entretenimiento muy arquetípico (naves, armas de rayos, trajes futuristas, humanoides, etc.).
Porque esta novela es de otro corte, es difícil, metafísica, requiere concentración y ser un lector “profesional”, que no deja el libro cuando en la página 3 no encuentra lo que espera. Sin embargo, es una gran novela, si no muy original sí pura ciencia ficción profunda y humana.