Junto con los libros, deberían vender el tiempo necesario para leerlos (Schopenhauer)
jueves, 6 de octubre de 2011
Adios a Steve
Un día triste. Se ha ido Steve Jobs, el único que supo poner en nuestras manos el lado humano de las máquinas y la tecnología.
martes, 13 de septiembre de 2011
Lecturas del Verano 2011
Han sido muchos, quizá demasiados
libros, podría llegar a admitirlo. Este verano del 2011, además de castigar al
mundo con un sinnúmero de desagradables noticias que nos han amargado los
despertares, también me ha proporcionado las condiciones adecuadas para
dedicarle bastante tiempo a la lectura. No ha sido a costa de otros placeres,
que va, simplemente han sido más horas a mi disposición.
Me voy a limitar a hacer un breve
comentario sobre los libros que han pasado por mis manos y mis ojos este
verano, desde julio hasta mediados de Septiembre. El nivel medio ha sido bueno,
excelente en algunos casos, ha habido suerte, pero la mejor manera de pasar
página veraniega ante la llegada de un nuevo curso es quitándomelos todos de
una tacada. Admito Ruegos y Preguntas al final para aclarar dudas. ;-) Procedo
por orden cronológico de lectura.
El ángel negro (2005): John Connolly/Tusquets. Porque
los apunto en una libretita, si no ni me acordaba de éste. No recuerdo de qué
iba. Suspense negro al por mayor, muy negro, creo. A lo mejor no era muy malo,
pero no dejó marca. El siguiente.
Knockemstiff. (2008): Donald Ray Pollock/Libros
del Silencio. Tenía buenas referencias de este libro: editorial interesante, ópera
prima del autor (Knockemstiff, USA, 1954), un conjunto de historias sobre la
América profunda, abisal, en este pueblo del estado de Ohio, donde se cuentan
aberraciones y otras ocupaciones de gente abyecta. Por supuesto, hay de eso,
pero es un libro fantástico: se drogan, beben sin parar, la mayoría putas y
sádicos, descerebrados de todo pelaje. Pero no agrede, o si lo hace es
admisible, las historias tienen una capa de no sé qué, si tuviera más tiempo
trataría de explicárselo para que me creyeran, que no te permite odiar a esa
gente. Es curioso el paralelismo entre este libro y el Winesburg, Ohio de Sherwood Anderson. El cielo y el infierno están
sólo a 200 Km. de distancia y en Ohio. El de Anderson es una obra maestra, éste
no llega a eso, pero muy recomendable para gente desinhibida. No se asusten y
léanlo.
Crónicas marcianas (1950): Ray Bradbury/Minotauro. Qué voy a decir,
un libro maravilloso que trata la ciencia ficción como sólo Bradbury lo sabe
hacer. Siempre me ha jodido que una basura televisiva prostituyera este título.
Pero aparte de eso, es un libro que hay que leer, por lo divino y lo humano que
contiene.
Dublinesca (2010): E. Vila-Matas/Seix Barral. Muy bueno, sobre
todo, y una vez eliminado el montón de lectores a los que les asusta VM, para
los apasionados a la Literatura (con L) y sus estructuras terrenales, la
industria y todo eso (pre-digital). Dice
el narrador sobre Riba, el editor retirado protagonista: “Sueña con un día en
el que la caída del hechizo del best-seller dé paso a la reaparición del lector
con talento y se replanteen los términos del contrato moral entre autor y
público… Cree que si se exige talento a un editor literario o a un escritor,
debe exigírsele también al lector. Porque no hay que engañarse: el viaje de la
lectura pasa muchas veces por terrenos difíciles que exigen capacidad de
emoción inteligente, deseos de comprender al otro y de acercarse a un lenguaje
distinto al de nuestras tiranías cotidianas…” Dios santo, es pura clarividencia.
Vila-Matas es muy bueno.
El aburrimiento, Lester (1996): Hipólito G. Navarro/Anaya & Mario Muchnik. Los de Páginas de Espuma me descubrieron este autor español de relatos.
Empecé con El pez volador, una
recopilación de algunos de sus cuentos editada por ellos, que me fascinó y me llevó
a sus títulos sueltos. Es de los mejores cuentistas contemporáneos en español,
un Cortázar de aquí. Y con mucha gracia. Este libro está descatalogado, pero se
puede encontrar en las librerías, además de El pez volador, una recopilación de todos sus relatos, Los últimos percances en Seix Barral.
Ceremonias (1968). Julio Cortázar/ Seix Barral. Edición del 68 de
este volumen que agrupa Final del juego
(1964) y Las armas secretas
(1959). Se leen mejor los cuentos en libros pequeños que en grandes tochos
recopilatorios. El contenido es el mismo, pero no el continente, que es muy
importante. Estos cuentos leídos en los dos volúmenes de Alfaguara se leen peor
que en éste, pruébenlo y me darán la razón. Por eso ahora busco estas ediciones
antiguas o los libros sueltos. Este libro es insuperable en lo suyo; nadie,
nadie hará nada mejor. Acabas un cuento y tu vida ha cambiado. Y además, te
tienes que poner a darle vueltas a la cabeza, mucho. En línea con los que dice
VM
martes, 19 de julio de 2011
Lecturas para el verano 2011
Esto será lo que más pese en la maleta. Vaya donde vaya, acabe donde acabe... A falta de otras cosas, será un verano lector. Y que no falte...
jueves, 7 de julio de 2011
Días de ira - Jorge Volpi
Páginas de Espuma, una de mis editoriales favoritas, edita Días de ira, Tres narraciones en tierra de nadie, que agrupa sendas obras del escritor mejicano Jorge Volpi. En la portada, junto al título, se dice "Cuentos" (lógico por otra parte, estamos si no en la mejor, una de las mejores editoriales cuentísticas), pero que el propio autor en un breve y lúcido ensayo pone en cuestión al plantearse las virtudes de la media distancia literaria y sus límites; ¿cuándo estamos ante un cuento largo, cuándo ante una novela corta? Estas breves páginas iniciales provocan al lector inquieto e inteligente, claro mercado objetivo de este autor, (no lo lean si no forman parte de él) una estimulante reflexión y lo acomoda para lo que viene. Y lo que viene es muy interesante.
Se recopilan tres narraciones, A pesar del oscuro silencio (1993), Días de ira (1994) y El juego del Apocalipsis (2000). No conozco en profundidad la evolución de Volpi pero, con lo que aquí tenemos, se podría deducir una tendencia desde propuestas más profundas y metaliterarias hacia otras más pragmáticas y con un mayor peso del hilo argumental. No tiene porqué ser ésta la evolución creativa general de Volpi, repito, pero es lo que me sugiere la composición cronológica de este libro. Con ello también quiero decir que al principio se requiere mayor esfuerzo lector y de concentración para entender la historia, exigencia que de alguna manera disminuye según se avanza de narración. Comienzos complicados pero que, como ya he dicho, al lector inquieto e inteligente, dispuesto a releer algunas partes ya leídas porque, de repente, se ha perdido en los vericuetos argumentales, no le supondrá sino el disfrute de historias bellas y bien diseñadas.
En A pesar del oscuro silencio, el autor, uno de los tres Jorges, a saber: autor, narrador y protagonista, juega con nosotros (Jorges y no Jorges) para contar el extravagante final de Jorge Cuesta, poeta mexicano que terminó su última obra justo antes de ingresar en el manicomio, emascularse (sí, contarse los huevos) y suicidarse. Se urde un hilo enrevesado a modo de cadena de ADN que nos acerca e este personaje, a sus relaciones y contradicciones, con profusas alusiones filosóficas, de tal manera que no tiene uno del todo claro quién es quién, y esto agrada a los lectores inquietos e inteligentes.
Días de ira cuenta, también de manera dúctilmente alambicada, la historia de un urólogo de vida asentada que se la complica con una excitante paciente cantante de jazz, (joder, con la fama que tiene el gremio, es que cómo no se da cuenta el pobre…) Hay cruces cortantes entre los planos de los protagonistas: la esposa, la hija pequeña, el amigo de la cantante; un despliegue erótico muy bien llevado que produce el efecto buscado; un libro que se escribe con lo que está pasando, ¿quién lo escribe?… Como les digo, un artificio asimétrico que dejar buen sabor de boca.
El último cuento largo o novela corta es El juego del Apocalipsis. Esta sí es una narración más clásica en cuanto que no hay cesiones intensas al metadato sino una sucesión de circunstancias encadenadas que llevan a una pareja a recibir el nuevo milenio, el año 2000, a la isla de Patmos, en Grecia, en donde San Juan escribió el Apocalipsis. Sin duda, buen lugar para celebrar el fin del mundo, con Anticristo y todo. Se mezclan con un grupo de pintorescos turistas con personalidades muy peculiares que, aquí sí que la trama engancha a modo de Agatha Christie, lleva a un desenlace inesperado. O esperado, depende.
En conclusión, un buen libro para lo que le gusta leer cosas que exigen cierto compromiso, pero a cambio de una reconfortante gratificación.
miércoles, 29 de junio de 2011
Reading inspires children (Leer inspira a los niños)
Se me ha cruzado en el camino este vídeo y no puedo dejar de ponerlo aquí
How tired I am of this unbearable distance between us. How I long for the toll of the recess bell. Have you forgotten me? Grown mindless of me? Tell me I am not writing into an abyss. Or that is what will become of my heart.
Qué cansado estoy de esta insoportable distancia entre nosotros. Cómo anhelo el sonido de la campana del recreo. ¿Te has olvidado de mí? ¿ya no te importo? Dime que no estoy escribiendo en un abismo.O en eso se convertirá mi corazón.
Quizá a alguno le parezca un poco "blando", pero me da igual, porque es bonito.
Como a menudo, me lo he encontrado en el blog DesEquiLIBROS, que tiene cosas muy chulas.
How tired I am of this unbearable distance between us. How I long for the toll of the recess bell. Have you forgotten me? Grown mindless of me? Tell me I am not writing into an abyss. Or that is what will become of my heart.
Qué cansado estoy de esta insoportable distancia entre nosotros. Cómo anhelo el sonido de la campana del recreo. ¿Te has olvidado de mí? ¿ya no te importo? Dime que no estoy escribiendo en un abismo.O en eso se convertirá mi corazón.
Quizá a alguno le parezca un poco "blando", pero me da igual, porque es bonito.
Como a menudo, me lo he encontrado en el blog DesEquiLIBROS, que tiene cosas muy chulas.
martes, 28 de junio de 2011
Markéta Lazarová - Vladislav Vancura
El pasado Día del Libro en Madrid acudí a la Librería Rafael Alberti a un encuentro de Enrique Vila-Matas con sus lectores. Me gustaría frecuentar más estos eventos que, por un lado, ponen cara y voz a los autores, algo siempre interesante aunque causa de algunos chascos (los escritores no son estrellas de cine) y, por otro, fomenta el disfrute de la librería como espacio de encuentro social entre afines, que, también, siempre es interesante para libreros y acosados grupúsculos minoritarios como nosotros.
Aparte del encuentro con V-M, que es otra historia, (habla bajito y como muy calmado), procedí a la santa liturgia de buscar libros entre la inmensidad de lo propuesto en las mesas. Es un acto muy cercano al hurgar, casi hociquear, remueves y recolocas sin un afán definido pero teniendo claro que algo interesante va a aparecer. Así era que, literalmente oculto entre jugosas alternativas, no sé aún porqué, vi este libro, mejor dicho, una pila de libros de esta editorial, Contraseña, ¿y estos tíos?, el segundo de los cuales era el que nos ocupa. Libros pequeños, pero que pesan, con una bella portada, libros que parece que están enseñados a prolongar la voz del editor llamándote para que le prestes atención. Markéta Lazarová. Según lo cogí y lo ojeé me gustó. Y me place arriesgar con las nuevas editoriales que ofrecen un producto bien elaborado. El autor, Vladislav Vancuna; ni idea, pero vivió y sufrió la primera mitad del XX, en la región de Bohemia (que si caída del Imperio Austro-húngaro, Viena, Praga, entreguerras,...). Me encanta, me apasiona el rollo Joseph Roth.
Este hombre fue conocido, además de por sus obras literarias, como símbolo popular de rebeldía ante la invasión de los nazis; cómo no, se lo cargaron, acabaron con él, fue fusilado por la SS en 1942. Ya sólo por eso, por ser un escritor de renombre indignado y sublevado ante lo que se le venía encima, y ser éste un espécimen extinguido en la civilización actual (los de renombre, los otros no lo sé, es posible que no), por lo menos de la fauna ibérica, me provocó una clara empatía. Después de rebuscar por ahí volví a él. Y eso que el texto de la contraportada me echaba un poco para atrás, al dejar claro que se trata de una novela histórica, ¡vaya por dios, si son todas iguales!, no las leo. Pero el instinto es el instinto.
En efecto, es una novela histórica, oído a todos los aficionados al género, pues trata de aventuras de héroes y villanos en la Edad Media centroeuropea, pero el autor aplica un tratamiento peculiar a su obra que la hace diferente de lo convencional.
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