lunes, 9 de mayo de 2011

Vidas prometidas - Guillermo Busutil

        Hace muchos años que leo. Que leo Literatura. De lo otro más, antes, y quiero entender que en los últimos, no sé, 6-7 años, buena literatura. Porque, más allá del respetable derecho de cada cual a leer lo que le apetezca, existe la buena literatura. Y además hay otras cosas.
        Hace tiempo apunté en mi cuadernito verde una frase de Aldous Huxley que comparto con entusiasmo: “La lectura no deriva de leer libros, sino de leer exhaustiva e intensamente buenos libros”. Cierto. La lectura es siempre, no ocurre con la música por ejemplo, un esfuerzo físico e intelectual activo de concentración, por eso es minoritario. Y cuando uno lo hace y atiende a lo que dice Huxley, es como todo, va aprendiendo: aprende a seleccionar, a intuir dónde se esconde algo bueno, se arriesga, practica el prueba y error, y así, todo untado con las afinidades personales que son irrenunciables se define y pule el perfil literario de cada uno.
        Como consecuencia de esto, también es ley de vida que con el paso del tiempo uno mira atrás y puede comprobar que ha evolucionado, que entiende y le gustan cosas que hace años ni osaría acercarse a ellas, y es otra recompensa más del esfuerzo que comentaba antes. Buscando de nuevo un paralelismo en la música, me encanta hacerlos, debes empezar con la ópera “fácil”, un disco de arias de Pavarotti o una Traviata de Verdi, por ejemplo, y si te esfuerzas en avanzar, a veces es difícil pero no hay otra manera, después de algunas etapas intermedias, llegarás a disfrutar las, en principio, insufribles óperas de Strauss o incluso Alban Berg (esto sí que es realmente difícil, lo admito).
        Esta introducción me sirve para defender que el esfuerzo que requiere la lectura inteligente siempre tiene recompensas, y una de ellas es llegar a nuevos destinos, que no la tienen otro tipo de lecturas. Y así llegué yo al cuento, al relato. Y, entre otros, a este libro.

        Siendo yo ávido lector de novelas, ensayos e incluso poesía, cuando mi librero, librera en este caso, me proponía un libro de relatos yo siempre decía que no, que no. Pero hete aquí que, empujado por mi propia inercia, resultado de un ejercicio que de acuerdo a mi teoría tarde o temprano tenía que afrontar, he caído en él. Y para empezar, aparte de las características propias del género, he encontrado en el relato contemporáneo algo que buscaba y me era difícil hallar en el género-rey de la novela (española sobre todo): nos hablan de la vida de HOY, son los grandes temas de siempre, el amor, la familia y tal, pero en situaciones y con personajes que podríamos ser nosotros o nuestros vecinos. No abundan los escenarios de la Guerra Civil, la dictadura, la pérdida de las colonias y todas esas miserias, sino que son instantáneas tomadas en nuestras calles la semana pasada. Por supuesto, se recurre a la nostalgia, a lo que ocurría cuando éramos más jóvenes, pero como reflexión para enmendar lo que estamos perdiendo y sin despecho. Este formato proporciona una gran “cintura” para reflejar ágilmente lo que nos pasa en la actualidad, que nos pasan muchas cosas, y muy jodidas algunas. Y esto aporta un atractivo enorme al relato. Y un gozo inmenso al lector.
        Un ejemplo son las Vidas prometidas de Guillermo Busutil. Hay cuentos que hasta duelen, o que te tocan en el hombro para advertirte de algo o te pellizcan para que reacciones, porque ocurren delante de ti, o te ocurren a ti, y muchas veces no te fijas. Pero es que esa es una de las labores sociales del escritor, para eso está ahí, el pobre. Quizá haya que tener cierta edad para disfrutar este libro hasta el límite, pero eso no le quita valor.
        El primer cuento, Estrella sin ley, es un guiño a la infancia de los 70s, cuando la tecnología no existía y los niños devoraban tebeos y cómics de aventuras; con un esquema formal, a mí me trae recuerdos un poco rancios. En mi opinión, el comienzo es flojo.
        Pero se resuelve rápido. El segundo, Shaw & Maciá, es una pequeña obra de arte. El amor es una empresa. Quizá no lo queremos así, pero nuestra vida ya no es nuestra, ya no está en nuestras manos: “Trabajo, planificación, equipo, esfuerzo, productividad e innovación son necesarios para evitar caer en la avaricia de la costumbre, o que una opa los separe…” Una pequeña maravilla, casi todos estamos ahí dentro.
        On the air, seguimos muy arriba. Los trapicheos de los medios de comunicación, los intereses que ocultan la verdad, el mobbing, el coste de mantener la dignidad personal.
        Los futuros de Voltaire es divertido. Un brujo al servicio de las damas de la alta burguesía, que, por fin, puede ver un futuro, el suyo.
        La siesta de Odiseo es quizá mi favorito. Es una suerte tener un abuelo que cambia los castigos de la abuela por ratos en su biblioteca, leyendo y aprendiendo palabras. Descubrir los libros, las historias, el afán de la lectura. Vaya herencia.
        El siguiente, Flor en la ventana, me parece el más flojo, excesivamente ortodoxo y preciosista. De todo tiene que haber.
        La señorita Margot es esa profesora (o profesor) que todos recordamos, que conocía a todos sus alumnos, se preocupaba y sabía de sus andanzas. Casi ninguno nos hemos pasado a verla para agradecérselo. ¿Los niños de ahora tendrán algo así?
        El cumpleaños de Oliver Guide. Cumples 50 años y qué haces. Pues haces balance. Quién soy, qué he hecho, cómo soporto todo esto. Me tengo que decidir. Ahora o nunca. Muy bueno.
        La promoción Oxford. Las redes sociales y el email al servicio de los reencuentros. Hay cosas que nunca se olvidan. O se te habían olvidado y, de repente, las recuerdas.
        Gabinete Foreman. Otra verdad que nos golpea. Los periodistas y la política. Sus mentiras, sus ansias de poder, cómo engañar a la gente. ¿Se puede salir de eso?
        Maurice. Dime qué zapatos usas y te diré cómo eres. Una profunda y curiosa reflexión a partir de la experiencia de un limpiabotas, que se las sabe todas.
        Un hombre llamado Proust. Este me costó leerlo, demasiado duro. Un hombre angustiado en el paro. Comete una locura. Un drama. El periodista sabe que eso vende. Incluyo textual: “Hacía tiempo que el periódico, incluso yo, había perdido el objetivo de contar historias cercanas que moviesen a la reflexión. La profesión se ha empobrecido. Solo importa lo zafio, la extrema ideologización, la refriega partidista, el sensacionalismo, la frivolización de los argumentos…” No sé lo que opinan ustedes, yo me callo.
        El último cuento, Un paraguas amarillo, es una bella historia de amor, liviana, que te deja un buen gusto para acabar, después de tanto trajín.
        Vidas prometidas son vidas no vividas del todo, o que iban bien y se torcieron un poco. Son pequeñas joyas que tarde o temprano uno tendrá que releer. No prestaré jamás este libro.
        Siempre me gusta mencionar al editor, Tropo Editores, en este caso. Otro ejemplo de empresa amparada en una pasión y que nos proporciona objetos muy bien elaborados, con portadas originales, que acrecientan el gozo de leer. Es una pena que en este caso no hayan dado con todas las erratas, quedan más de las admisibles. Pero de una cosa estoy seguro, en la puta vida acabarán con estos libros. (Perdón, pero ha sido un ramalazo reivindicativo que no he podido evitar).

5 comentarios:

  1. Hola, Jose,
    veré si me puedo hacer con ese libro, porque parece que promete. ¿Es el primer libro del autor?
    Saludos.

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  2. Hola Jose, suelo leer tu blog de vez en cuando. Me gustan tus comentarios, tus reflexiones y más de una vez compro y leo el libro que te ha sorprendido. Me ha gustado encontrar en tu página este libro, yo también lo he leído porque me lo recomendó un buen amigo. Me pareció un libro muy humano, muy poético, que mezcla la crítica con la ternura, lleno de detalles, de guiños literarios y en algunos que son excelentes, como La siesta de Odiseo o la Señorita Margot, tuve un nudo en la garganta. No conocía a su autor pero me parece muy original, con un lenguaje muy pulido y con una ironía extraña. Lo he recomendado a otros amigos y me alegra compartir contigo la huella que dejan estas Vidas prometidas.
    Luisa

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  3. Hola Luisa. Te agradezco que dediques algo de tu tiempo a pasar por aquí. Veo que, en la distancia digital, nos une el placer de haber leído el libro de Busutil. Me ha gustado mucho. Sin estridencias, que quizá es lo más "moderno", pero es muy bueno.
    Yo sigo leyendo y poniendo cosas en el blog. Sigue pasándote cuando quieras.
    Ciao

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  4. Hola José. Escruibo porque seguí tu recomendación sobre el libro Vidas Prometidas y compato contigo la emoción de su lectura que me ha reconciliado con la buena literatura. Estaba harto de guerra civil, de caballeros medievales, de esoterismos, de crimenes, de libros que se parecen a muchos libros. En cambio, estos cuentos me han parecido sensibles, cercanos a las preocupaciones de las personas corrientes y con sensibilidad. Gracias por descubrirmelo.
    Por ciero, deberías dedicarte a la critica literaria en algún suplemento. Lo haces estupendamente.
    Arturo

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  5. Hola Arturo. Te agradezco tus palabras y me alegro que también te haya gustado este libro. Es un placer compartir lo bueno. Tengo dos o tres libros que contar en el blog, pero llevo retraso; a ver si repito suerte contigo.
    Más que crítica literaria pretendo contar cosas basándome en libros que leo. No creo que pueda publicar en algún suplemento, la mayoría de las críticas que aparecen en ellos no las entiendo.
    Un saludo. Jose

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